
¡Al fin!
Me he decidido a escribir la historia de Bill Hubberman. La historia del chico que puede provocar la muerte...¡pero qué de ganas tenía!
Bien, el prólogo acaba de llegar...no os asustéis, no es lo que parece.
Portada no oficial (¿quién iba a protagonizarla si no?)
Capítulo primero:
Epílogo
Salí con mi maleta roja de la aduana con la cabeza gacha, procurando que mi largo flequillo negro me tapase delante de Kate, Horacio y los demás mis lágrimas.
Por supuesto, Kate me miraba con odio, ¿cómo no?Pues yo la odiaba todavía más, pues me juzgaba por unas apariencias nada ciertas.
Ella había muerto por salvarnos, a mi, a Corbin y a un mundo entero. No fue culpa mía que la cosa acabara en tragedia y Corbin me imitara apuñalándose las muñecas por luto hacia su hermana…no, por luto, simplemente, a Eveline.
Mi Eveline…y estaba muerta.
Maldije mi mala suerte cuando recordé una parte de aquel pasado que ansiaba olvidar:
Recordé en aquel lago de Sethzissia, cuando me la encontré de espaldas a mí, mirando al lago de tintes azulados. Me miró un segundo y después se descorrió la cremallera trasera del vestido, fina e invisible. El largo vestido púrpura cayó a sus pies delicadamente. La vi vestida con un top generoso de bañador color crema. También con bragas del mismo color, también, bañador.
-¿Vas o no, Bill? ¡Que amanece!-Urgió. Sin más, se zambulló en las aguas.
-¡Loca!-Grité desde la orilla. No me bañé en ningún momento. Sin embargo, ella parecía un pez. Se zambullía y salía con la espesa melena aplanada y oscurecida. Cuando se cansó, sin ganas de vestirse, se subió a una roca.
Me puse a su lado.
-Bill.
-¿Si?
-Tengo miedo de la batalla. Sé que aún falta mucho, pero tengo miedo.
-No te va a pasar nada. Escucha, si algo te pasa...te juro que me mato.
-¿Vas de coña?
-No, en serio. Se que no pasará nada, por ello lo digo, lo prometo, lo juro por los Ocho.
-¿Y...si me pasara?-Preguntó levantándose y yo la imité-¿Lo harías?
-¿Y tú, lo harías?
No di más respuestas. Callé su respuesta con un beso y ahora me arrepentía. Recordé también cuando murió, me pidió que no lo hiciera. Que siguiera con vida.
¿Cómo? ¿En Berlín? ¿Un vampiro a medio convertir en Berlín? Y un cuerno, Eveline.
Al poco me encontré en la cafetería vip donde la conocí, bueno, fue en la tienda, es cierto, pero allí fue donde la conocí oficialmente, como ya recordaréis (página 23). Allí nos invitaron como despedida a unos refrescos y me pedí una coca-cola que bebí en dos tragos.
Tdos comentaban el éxito tremebundo de la misión. Habían encontrado una civilización fabulosa y muy avanzada…ignorantes. Los thiliantinos lo habían preparado todo para engatusarles al estilo “Miguel y Tulio”: “Un poco de danza divina, un gorigori místico, les pasmamos con humo y espejitos…”. Vamos, menudo grupo de primos…
Dado la muerte de mi padrastro- patética sobredosis…-ya nadie tenía control sobre mí, aunque fuera menor de edad. Me largué maleta en ristre a las tiendas. Allí me encontré en aquella tienda donde la había visto pro primera vez. Y si antes habían bastantes ejemplares de “Katherine”, ¡Ahora había el doble! Vaya, la chica había hecho un buen negocio…
-¡Ey, Bill!-Me llamó ella.
-¡Oh, hola!
-Tu ayuda nos fue de maravilla…Ahora estamos vendiendo un montón de libros.
-No hay de qué. ¿Hay alguna novedad buena?-Le pregunté.-De género fantástico…me refiero.
-Bueno…mira este- Me tendió un ejemplar de tapa blanda y letras de sangre cuya foto mostraba unas manos blancas que cogían una manzana roja.
-“Twiligth”. Acaba de llegar. Creo que puede ser tan bombazo como el tuyo…lo he leído y es bueno, míratelo…
-Vampiros romántico buenos-Adiviné al sondear con mis nuevas habilidades su interior- No. Me quedo con Lestat, lo siento.
-Nada, pues entonces…
-Me llevaré esto-Dije tomando un pequeño osito de la estantería. Esos animalillos siempre me han gustado… ¡Son tan tiernos!
-Cinco dólares-Me pidió. Le entregué el dinero y me marché de allí justo a tiempo para ver algo bastante incómodo a los ojos de un corazón herido de casi muerte. Kate- si, si, Kate- estaba dándose el lote con Daniel, el sobrinito de Horacio…mala hierba y mala hierba…cantado, vamos.
Ese cúmulo de despropósitos- excepto lo de “Katherine”…- se terminó al subir al avión que me llevaría a Berlín de nuevo.
Me pasé el tiempo durmiendo como una marmota y cuando desperté, apenas faltaban cinco minutos para aterrizar.
Bien, pues apagué el discman, lo guardé en el bolso…
Al día siguiente:
Local de los Devilish.
“Boletín de última hora; El avión Nueva-York –Berlín se estrelló contra la pista esta mañana. Aún son las causas desconocidas, pero lo cierto es que el único superviviente, un hombre de treinta años, ha perdido la capacidad de…”
Kyrian Sauvelle apagó la televisión roto en llanto. Su hijo, su único hijo, al que no conocía mas que en la contraportada de su novela, había muerto…
Incumpliendo la promesa de Eveline. Lo que nadie sabía era que antes de morir Bill Hubberman dijo unas palabras:
Ich werde nie vergessen, meine Herrin des lichts.
Nunca te olvidaré, mi dama de la luz…
Berlín; 4 de Agosto de 2008
Por supuesto, Kate me miraba con odio, ¿cómo no?Pues yo la odiaba todavía más, pues me juzgaba por unas apariencias nada ciertas.
Ella había muerto por salvarnos, a mi, a Corbin y a un mundo entero. No fue culpa mía que la cosa acabara en tragedia y Corbin me imitara apuñalándose las muñecas por luto hacia su hermana…no, por luto, simplemente, a Eveline.
Mi Eveline…y estaba muerta.
Maldije mi mala suerte cuando recordé una parte de aquel pasado que ansiaba olvidar:
Recordé en aquel lago de Sethzissia, cuando me la encontré de espaldas a mí, mirando al lago de tintes azulados. Me miró un segundo y después se descorrió la cremallera trasera del vestido, fina e invisible. El largo vestido púrpura cayó a sus pies delicadamente. La vi vestida con un top generoso de bañador color crema. También con bragas del mismo color, también, bañador.
-¿Vas o no, Bill? ¡Que amanece!-Urgió. Sin más, se zambulló en las aguas.
-¡Loca!-Grité desde la orilla. No me bañé en ningún momento. Sin embargo, ella parecía un pez. Se zambullía y salía con la espesa melena aplanada y oscurecida. Cuando se cansó, sin ganas de vestirse, se subió a una roca.
Me puse a su lado.
-Bill.
-¿Si?
-Tengo miedo de la batalla. Sé que aún falta mucho, pero tengo miedo.
-No te va a pasar nada. Escucha, si algo te pasa...te juro que me mato.
-¿Vas de coña?
-No, en serio. Se que no pasará nada, por ello lo digo, lo prometo, lo juro por los Ocho.
-¿Y...si me pasara?-Preguntó levantándose y yo la imité-¿Lo harías?
-¿Y tú, lo harías?
No di más respuestas. Callé su respuesta con un beso y ahora me arrepentía. Recordé también cuando murió, me pidió que no lo hiciera. Que siguiera con vida.
¿Cómo? ¿En Berlín? ¿Un vampiro a medio convertir en Berlín? Y un cuerno, Eveline.
Al poco me encontré en la cafetería vip donde la conocí, bueno, fue en la tienda, es cierto, pero allí fue donde la conocí oficialmente, como ya recordaréis (página 23). Allí nos invitaron como despedida a unos refrescos y me pedí una coca-cola que bebí en dos tragos.
Tdos comentaban el éxito tremebundo de la misión. Habían encontrado una civilización fabulosa y muy avanzada…ignorantes. Los thiliantinos lo habían preparado todo para engatusarles al estilo “Miguel y Tulio”: “Un poco de danza divina, un gorigori místico, les pasmamos con humo y espejitos…”. Vamos, menudo grupo de primos…
Dado la muerte de mi padrastro- patética sobredosis…-ya nadie tenía control sobre mí, aunque fuera menor de edad. Me largué maleta en ristre a las tiendas. Allí me encontré en aquella tienda donde la había visto pro primera vez. Y si antes habían bastantes ejemplares de “Katherine”, ¡Ahora había el doble! Vaya, la chica había hecho un buen negocio…
-¡Ey, Bill!-Me llamó ella.
-¡Oh, hola!
-Tu ayuda nos fue de maravilla…Ahora estamos vendiendo un montón de libros.
-No hay de qué. ¿Hay alguna novedad buena?-Le pregunté.-De género fantástico…me refiero.
-Bueno…mira este- Me tendió un ejemplar de tapa blanda y letras de sangre cuya foto mostraba unas manos blancas que cogían una manzana roja.
-“Twiligth”. Acaba de llegar. Creo que puede ser tan bombazo como el tuyo…lo he leído y es bueno, míratelo…
-Vampiros romántico buenos-Adiviné al sondear con mis nuevas habilidades su interior- No. Me quedo con Lestat, lo siento.
-Nada, pues entonces…
-Me llevaré esto-Dije tomando un pequeño osito de la estantería. Esos animalillos siempre me han gustado… ¡Son tan tiernos!
-Cinco dólares-Me pidió. Le entregué el dinero y me marché de allí justo a tiempo para ver algo bastante incómodo a los ojos de un corazón herido de casi muerte. Kate- si, si, Kate- estaba dándose el lote con Daniel, el sobrinito de Horacio…mala hierba y mala hierba…cantado, vamos.
Ese cúmulo de despropósitos- excepto lo de “Katherine”…- se terminó al subir al avión que me llevaría a Berlín de nuevo.
Me pasé el tiempo durmiendo como una marmota y cuando desperté, apenas faltaban cinco minutos para aterrizar.
Bien, pues apagué el discman, lo guardé en el bolso…
Al día siguiente:
Local de los Devilish.
“Boletín de última hora; El avión Nueva-York –Berlín se estrelló contra la pista esta mañana. Aún son las causas desconocidas, pero lo cierto es que el único superviviente, un hombre de treinta años, ha perdido la capacidad de…”
Kyrian Sauvelle apagó la televisión roto en llanto. Su hijo, su único hijo, al que no conocía mas que en la contraportada de su novela, había muerto…
Incumpliendo la promesa de Eveline. Lo que nadie sabía era que antes de morir Bill Hubberman dijo unas palabras:
Ich werde nie vergessen, meine Herrin des lichts.
Nunca te olvidaré, mi dama de la luz…
Berlín; 4 de Agosto de 2008

No hay comentarios:
Publicar un comentario