Él es mi adorado protagonista, Bill. He hecho un dibujo, pero la imágen en quien se basa es más certera que mis torpes trazos. Se que es una foto de Bill Kaulitz, del que reconozco estar enamorada hasta los sesos, pero...no creo que haya mejor descripción visual (los ojos son dorados en el personaje)Bill es escritor, dibujante y a ratos, guitarrista y cantnate. Mal actor. Mal mentiroso. Su pasión es el break dance, Nigthwish, Metállica...y los gatos.
Esto es un dato inédito. No aparece en la novela ni aparecerá. Tenía gatos cuando aún vivía feliz en su casa. Tenía nueve años. Harry, quien por legalidad debe llamar "papá" lso pateaba. Todos murieron atropellados en las bulliciosas calles de Berlín.
El siguiente dibujo me lo hizo una compañera de clase, Candela. Es Eveline. La segunda protagonista. Lectora aférrima de Anne Rice. Adora, Como Bill, los vampiros y es muy sensible y de lágrima fácil. Está enamorada de Bill desde que le vio en un a entrevista...y a lo largo del a novela, eso se vuelve mútuo.
Adora Nigthwish, el manga, los pectorales de su hermano Corbin...(grrrrrrr) y los perros y tigres.
Él es Corbin.18 años, Seattle.
Adora el rap, el baloncesto. Hermnao de Eveline, pero apenas se parecen en nada mas que en la pasión por el manga y el dibujo. Bueno, y que son fans aférrimos de Anne Rice y Lisa Smith...
Juega a baloncesto y su equipo nunca ha perdido desde que está él. Le encantan los dingos y los lobos.
Skahr (Los isms 2)Príncipe de los vampiros extrañamente idéntico a Bill (como si lo fuera...que los sims no son perfectos).
Buen guerrero, mago, invocador. Le encnanan las novelas humorísticas de los enanos como Grethkorn o Dering.
**SPOLIER**Maestro futuro de Eveline, acabará enamorándose de ella**FIN SPOLIER**
Tendría 24 años si fuera humano.
Liliak (unos quince, si fuera humana)
Elfa soñadora y pizpireta. Buena ocn el arco y enamorada si puede serp osibe, del cañón dios del Tiempo, tal como su amiga meido serpiente, Shaein ("Si no estuiera y oprometida y él casado con dos hijos...¡Lo que le haría!") dice esta en el capítulo 8.
Liliak conoce a Bill, COribn y Eveline por ¿casualidad? ¡Leedlo para saberlo! No puede veru n desértico varon sin quedarse embobada...¡Y Corbin se parece a uno tantísimo...!
Junto a esta hay dos novelas que Bill escribe a lo largo de toda la novela. Una "Katherine", la otra "Zamus".
"Katheirne la escribiré una vez finalice "Goldene augen".
Aquí pongo el prólogo, que aparecerá en el capítulo 9 de la novela "Goldene augen".
Cercanías de Kiel.
El Escarabajo granate circulaba a cincuenta kilómetros por la carretera cercana al mar. Un acantilado poco fiable que daba más miedo del necesario. Si mirabas hacia abajo, las rocas eran de aspecto poco amigable. No dudarían en rajarte las tripas si las desafiabas...aunque fuera por accidente.
Alexandra Hale temía aquella carretera, pero quería llegar pronto a un lugar donde resguardarse y un muy viejo hombre que miraba el paisaje desde un mirador- Peculiarmente, pues llovía, era casi de noche, ¿a qué loco se le ocurriría?-. Aquel hombre estaba enfermo, probablemente, sería subnormal... tal vez por ello, Alexandra, de cuarenta años, tanteó. Al fin, se decidió a hablar.
-Disculpe, ¿hay una fonda u hostal cerca?
-Si,- dijo con voz de clara enfermedad psíquica- no será muy agradable pero cr...creo que hay un prostíbulo que alquila habitaciones a falta de “clientes”. No les va muy bien en estas fechas.
-Eh-Dudó, no le apetecía pasarse la noche escuchando a gente gritar como locos en medio de la noche...pero si no había más opción- Bien, vale. ¿Cuánto me queda?
-Atraviese la carretera de los acantilados. Son unos diez kilómetros. Otros cinco, creo, y estará allí.
Resignada, suspiró y tras una mueca de agradecimiento, apretó el acelerador, pero poco. Seguía teniendo miedo y los acantilados, las puntiagudas rocas que probablemente le desgarrarían las tripas no eran muy...agradables. Pensando en esto último, tragó saliva y con dos dedos, se hizo el signo del a cruz. Alexandra y toda la familia Hale eran muy creyentes. Desde siempre. Nunca en su vida había faltado un domingo a misa, jamás había faltado a ningún rezo del a iglesia del barrio. Jamás había estado una semana sin confesarse. Antes la muerte. Y no es broma. Rezó varias oraciones y cunado hubo finalizado, insertó en el lector de cintas de música, una vieja grabación del musical “Dolly”.
En esto, a escasos cien metros de un túnel, en un momento que le supo amargo, no solo por la oscuridad del puente- era tremendamente miedosa a la oscuridad- si no por lo mojado y poco seguro de la carretera, escuchó Alexandra una voz. Gutural, terrible. Que le daba escalofríos.
“Alexandra Hudson”
-¿Quién va?-Preguntó aterrorizada.
“He sido demasiado bueno, Alexandra. He cedido ante que saltases la norma crucial de todo “resucitado” Alexandra. Cedí ante la perspectiva de verte embarazada de gemelos y cedí a que les vieras crecer dieciséis años de su vida. No cederé más. Son dieciséis años y debes pagar. O me das la vida de Jhon o de Elizabeth, o la tuya.”
-¡No nunca!-Gritó entre llantos de pavor.
“¡Entonces vuelve a mí, Alexandra Hudson!”
De pronto, el coche patinó y estrellándose contra las vallas endebles, rompiéndolas en el acto como simples pedacitos de azúcar caramelizada, el viejo Escarabajo voló al vacío. Arrebatándole a Alexandra la vida. Y por fin los muertos zanjaron la deuda con las llamas del viejo coche. Alexandra aprendió la lección...suspendió el examen, pero no se admitían recuperaciones. Ni se admitirán jamás.
El Escarabajo granate circulaba a cincuenta kilómetros por la carretera cercana al mar. Un acantilado poco fiable que daba más miedo del necesario. Si mirabas hacia abajo, las rocas eran de aspecto poco amigable. No dudarían en rajarte las tripas si las desafiabas...aunque fuera por accidente.
Alexandra Hale temía aquella carretera, pero quería llegar pronto a un lugar donde resguardarse y un muy viejo hombre que miraba el paisaje desde un mirador- Peculiarmente, pues llovía, era casi de noche, ¿a qué loco se le ocurriría?-. Aquel hombre estaba enfermo, probablemente, sería subnormal... tal vez por ello, Alexandra, de cuarenta años, tanteó. Al fin, se decidió a hablar.
-Disculpe, ¿hay una fonda u hostal cerca?
-Si,- dijo con voz de clara enfermedad psíquica- no será muy agradable pero cr...creo que hay un prostíbulo que alquila habitaciones a falta de “clientes”. No les va muy bien en estas fechas.
-Eh-Dudó, no le apetecía pasarse la noche escuchando a gente gritar como locos en medio de la noche...pero si no había más opción- Bien, vale. ¿Cuánto me queda?
-Atraviese la carretera de los acantilados. Son unos diez kilómetros. Otros cinco, creo, y estará allí.
Resignada, suspiró y tras una mueca de agradecimiento, apretó el acelerador, pero poco. Seguía teniendo miedo y los acantilados, las puntiagudas rocas que probablemente le desgarrarían las tripas no eran muy...agradables. Pensando en esto último, tragó saliva y con dos dedos, se hizo el signo del a cruz. Alexandra y toda la familia Hale eran muy creyentes. Desde siempre. Nunca en su vida había faltado un domingo a misa, jamás había faltado a ningún rezo del a iglesia del barrio. Jamás había estado una semana sin confesarse. Antes la muerte. Y no es broma. Rezó varias oraciones y cunado hubo finalizado, insertó en el lector de cintas de música, una vieja grabación del musical “Dolly”.
En esto, a escasos cien metros de un túnel, en un momento que le supo amargo, no solo por la oscuridad del puente- era tremendamente miedosa a la oscuridad- si no por lo mojado y poco seguro de la carretera, escuchó Alexandra una voz. Gutural, terrible. Que le daba escalofríos.
“Alexandra Hudson”
-¿Quién va?-Preguntó aterrorizada.
“He sido demasiado bueno, Alexandra. He cedido ante que saltases la norma crucial de todo “resucitado” Alexandra. Cedí ante la perspectiva de verte embarazada de gemelos y cedí a que les vieras crecer dieciséis años de su vida. No cederé más. Son dieciséis años y debes pagar. O me das la vida de Jhon o de Elizabeth, o la tuya.”
-¡No nunca!-Gritó entre llantos de pavor.
“¡Entonces vuelve a mí, Alexandra Hudson!”
De pronto, el coche patinó y estrellándose contra las vallas endebles, rompiéndolas en el acto como simples pedacitos de azúcar caramelizada, el viejo Escarabajo voló al vacío. Arrebatándole a Alexandra la vida. Y por fin los muertos zanjaron la deuda con las llamas del viejo coche. Alexandra aprendió la lección...suspendió el examen, pero no se admitían recuperaciones. Ni se admitirán jamás.
Eso es todo. ¡Hasta otra!
Mononoke



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